Cap 63: "El orgullo es un mal defecto"

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DUL


Desvié la mirada de Maite para no ponerme nerviosa. Los pleitos con la directora no me asustaban, estaba acostumbrada a ellos, pero Mai era otra cosa, era la primera vez que pisaba la dirección y que no tenía que realizar ningún trámite académico. Se paseaba histérica entre nuestros compañeros, consolada por Diego y Giovanni. Me hubiera reído de no haber estado metida en una bronca de semejante calibre. Tenía una ligera impresión de quien era la chava con la que estaba clavado Giovanni, pero claro, de momento solo eran suposiciones y sería mejor que me las guardara para mí. Además ahora Maite estaba muy bien con Diego, les faltaba nada para empezar a salir, y así ella podría olvidarse del patán de Chris. Y Diego era un chavo increíble, el que Mai se merecía.

Traté de concentrarme en lo que Karla me estaba diciendo. Era una buena chava, quizás hablaba demasiado, pero yo en ese sentido, no podía reprocharle nada a nadie. Estaba diciendo algo sobre la obra de después, en la que también actuaba, sus chinitos oscuros se movían enérgicamente, al compás que su cabeza, sus ojos azules se abrían desmesuradamente y gesticulaba mucho con las manos. Asentí con una ligera sonrisa, sin enterarme de nada. Desvié ligeramente la vista y noté como Derrick me miraba con una expresión burlona. Como siempre. Iba a devolverle una mueca, cuando el nombre de Poncho, surgido de los inquietos labios de Karla, llamó mi atención.

- ¿Qué? - balbuceé.

- Te decía que no sabía que Poncho había regresado – me repitió con paciencia.

- Ah, si, hace apenas unos días – respondí todavía algo obnubilada por la sensación de irrealidad de hacía un momento.

- ¡Está buenísimo! - exclamó sobresaltada. Me abstuve de fruncir el ceño. Karla y su constante obsesión con él, tenía años enamoriscada de Poncho y él no le había hecho caso ¿no se iba a dar por vencida nunca?

- Si tu lo dices... - musité desviando la mirada, como si estuviera buscando a alguien. Eso ya lo había notado yo, todavía se me aceleraba el corazón al recordar los "pectorales del pecado", sin embargo no tenía ganas de hablar de él en ese momento.

- Ay ¿a poco no te fijaste? - me preguntó con incredulidad.

- Tengo otras cosas en las que pensar, la verdad – repliqué con un muy bien fingido desinterés.

- Como Edgar, ¿no?

La miré sorprendida, aunque más por lo directa que había sido su pregunta que por el hecho de que lo supiera. Aquello era un pueblo, las noticias no corrían, volaban.

- No te hagas la desentendida, Ramona nos dijo que te vio coqueteándole – prosiguió. Contuve un bufido. Claro, ¿como iba desperdiciar esa perra la oportunidad de dejarme quedar como una golfa?

- Solo somos amigos, fuimos a tomar algo al Tequila y nada más – le aclaré con un tono un poco brusco. Mi humor empeoraba por momentos.

- Claro, claro. Pero eso sí, si te tira la onda no deberías desaprovecharlo, Edgar está como quiere el condenado – y todo esto lo dijo con un tonito que cualquiera diría que estaba en medio de un orgasmo.

- Lo tendré en cuenta.

- ¿Sabes? Yo y Allison – su mejor amiga, quien también estaba en nuestro grupo y que en ese momento se encontraba tirándole la onda a Hugo -, siempre creímos que entre tu y Poncho había... pues algo más que una simple amistad.

- ¿Qué? - casi grité. Ya estaba bien, yo que no quería ni verle en pintura y esta a mencionármelo todo el tiempo.

- Pues si. Es raro, admítelo, tanto apapacho...

Un Verano para RecordarDonde viven las historias. Descúbrelo ahora